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REFLEXIONES EN FRONTERA: Expulsan a los jesuitas pero una laica continúa con los ejercicios espirituales ignacianos

Expulsan a los jesuitas pero una laica continúa con los ejercicios espirituales ignacianos

San Ignacio de Loyola, patrono universal de los Ejercicios Espirituales en la Iglesia. – AP

(RV).- Peregrino en este momento con 4 periodistas a Santiago del Estero, una de las provincias de Argentina, el país del Papa Francisco, donde el 27 de agosto es la beatificación de la Mama Antula, una laica evangelizadora muy original.

El más conocido de esta historia es san Ignacio de Loyola, el español que es patrono universal de los Ejercicios Espirituales en la Iglesia. Y por supuesto, también es bien conocido el Papa Francisco, jesuita, que movió la causa de esta mujer de su país.

Pero, ¿por qué entra san Ignacio de Loyola con los ejercicios espirituales y laCompañía de Jesús, los jesuitas en esta historia?

Porque Antula, María Antonia de la Paz, ayudaba a los jesuitas, allá por los finales del 1700, que daban los ejercicios de san Ignacio en esta Ciudad de Santiago del Estero. Y cuando los jesuitas son expulsados, ella siente que los Ejercicios tienen que continuar porque hacen mucho bien a la gente. Y decide predicarlos ella. Peregrina hasta Córdoba dando siempre ejercicios ignacianos y termina en la Ciudad de Buenos Aires fundando la Santa Casa de Ejercicios Espirituales que aún continua su obra evangelizadora, y por la que pasaron cientos de mirles de personas, también los próceres y padres de la patria. @jesuitaGuillo

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Ir al encuentro de la carne llagada de Cristo. “Viernes de la Misericordia” con el Papa

Ir al encuentro de la carne llagada de Cristo. “Viernes de la Misericordia” con el Papa

El gesto de hoy se suma a los “Viernes de la Misericordia” ya vividos por el Papa a lo largo del Jubileo. – EPA

12/08/2016 18:19

(RV).- La tarde del 12 agosto, en el marco de los “Viernes de la Misericordia”, el Santo Padre Francisco dejó el Vaticano para dirigirse a una filial romana de la “Comunidad Papa Juan XXIII” fundada por don Oreste Benzi, para encontrar a 20 mujeres liberadas de la esclavitud de las mafias de la prostitución. Seis de ellas provenientes de Rumanía, 4 de Albania, 7 de Nigeria, y las otras tres respectivamente de Túnez, ItaliaUcrania. La edad media bordea los 30 años. Todas ellas han sufrido graves violencias físicas y ahora viven protegidas.

Esta nueva visita de Francisco es otra llamada de atención a la conciencia del mundo para combatir el tráfico de seres humanos, que el Santo Padre ha definido varias veces como “un delito contra la humanidad”. “Una llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea, una llaga en la carne de Cristo”. El gesto de hoy se suma a los “Viernes de la Misericordia” ya vividos por el Papa a lo largo del Jubileo: en enero el Santo Padre visitó un asilo de ancianos y una casa para enfermos en estado vegetativo en Tor Spaccata; en febrero, una comunidad para tóxico dependientes en Castelgandolfo; en marzo (el Jueves Santo) el Centro de acogida para prófugos (CARA) de Castelnuovo di Porto; en abril fue a encontrar a los prófugos y migrantes en la Isla de Lesbos; en mayo tocó el turno a la comunidad del “Chicco”, en Ciampino, para personas con graves problemas mentales; en junio el Papa visitó dos comunidades romanas para sacerdotes ancianos.

El pasado viernes 29 de julio, durante su viaje a Polonia, el Obispo de Roma también cumplió su “Viernes de la Misericordia” con la oración silenciosa enAuschwitz-Birkenau, su visita a los niños enfermos en el hospital pediátrico de Cracovia y el Via Crucis con los jóvenes de la JMJ, en presencia de tantos chicos y chicas iraquíes, sirios y de otras zonas de guerra y conflicto.

(RC-RV)

 

Jesús se acerca al encuentro de cada uno en la Puerta Santa, como sucedió con la viuda en la puerta de Naim, dijo el Papa

Jesús se acerca al encuentro de cada uno en la Puerta Santa, como sucedió con la viuda en la puerta de Naim, dijo el Papa

Al cruzar la Puerta Santa, tratemos de sentir en nuestro corazón esta palabra: ‘Levántate’. Francisco – RV

12/08/2016 16:25

REFLEXIONES EN FRONTERA. jesuita Guillermo Ortiz

“Cuando Jesús vio a esta madre en lágrimas, ¡ella entró en su corazón! A la Puerta Santa cada uno llega llevando la propia vida, con sus alegrías y sus sufrimientos, los proyectos y los fracasos, las dudas y los temores, para presentarlas a la misericordia del Señor”, dijo Francisco el 10 de agosto de 2016, refiriéndose al pasaje del evangelio en el que Jesús resucita al hijo único de la viuda.

El Papa aseveró: “Estemos seguros que, ante la Puerta Santa, el Señor se acerca para encontrar a cada uno.. Es un encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Cruzando el umbral realizamos nuestra peregrinación hacia la misericordia de Dios que, como al joven muerto, repite a todos: ‘Yo te lo ordeno, levántate’. A cada uno de nosotros: ‘levántate’. Dios nos quiere de pie. Nos ha creado para estar de pie: por esto, la compasión de Jesús lleva a aquel gesto de la curación, a curarnos… Y la palabra clave es: ‘Levántate’. Ponte de pie, como te ha creado Dios. De pie. Adelante, levántate. Esta es la palabra de Jesús, siempre. Al cruzar la Puerta Santa, tratemos de sentir en nuestro corazón esta palabra: ‘Levántate’. La palabra poderosa de Jesús puede levantarnos y obrar también en nosotros el paso de la muerte a la vida. @jesuitaGuillo

Texto y audio completo de la meditación del Papa Francisco: “El perdón de Dios no conoce límites”, lo recuerda el Papa en Asís

Texto y audio completo de la meditación del Papa Francisco

 

Quisiera recordar hoy, queridos hermanos y hermanas, ante todo, las palabras que, según la antigua tradición, San Francisco pronunció justamente aquí ante todo el pueblo y los obispos: «Quiero enviar a todos al paraíso». ¿Qué cosa más hermosa podía pedir el Pobrecillo de Asís, si no el don de la salvación, de la vida eterna con Dios y de la alegría sin fin, que Jesús obtuvo para nosotros con su muerte y resurrección?

El Paraíso, después de todo, ¿qué es sino el misterio de amor que nos une por siempre con Dios para contemplarlo sin fin? La Iglesia profesa desde siempre esta fe cuando dice creer en la comunión de los santos. Jamás estamos solos cuando vivimos la fe; nos hacen compañía los santos y los beatos, y también las personas queridas que han vivido con sencillez y alegría la fe, y la han testimoniado con su vida. Hay un nexo invisible, pero no por eso menos real, que nos hace ser «un solo cuerpo», en virtud del único Bautismo recibido, animados por «un solo Espíritu» (cf. Ef 4,4). Quizás San Francisco, cuando pedía al Papa Honorio III la gracia de la indulgencia para quienes venían a la Porciúncula, pensaba en estas palabras de Jesús a sus discípulos: «En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararles sitio? Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes» (Jn 14,2-3).

La vía maestra es ciertamente la del perdón, que se debe recorrer para lograr ese puesto en el Paraíso. Es difícil perdonar. ¿Cuánto cuesta, a nosotros, perdonar a los demás? Pensemos un poco. Y aquí, en la Porciúncula, todo habla de perdón. Qué gran regalo nos ha hecho el Señor enseñándonos a perdonar  –o, al menos, tener el deseo de perdonar-  para experimentar en carne propia la misericordia del Padre. Hemos escuchado la parábola con la que Jesús nos enseña a perdonar (cf. Mt 18,21-35). ¿Por qué debemos perdonar a una persona que nos ha hecho mal? Porque nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados, e infinitamente más. No hay ninguno entre nosotros , aquí, que no haya sido perdonado. Cada uno piense… Pensemos en silencio en las cosas malas que hemos hecho y cómo el Señor nos las ha perdonado.  La parábola nos dice justamente esto: como Dios nos perdona, así también nosotros debemos perdonar a quien nos hace mal. Es la caricia del perdón. El corazón que perdona. El corazón que perdona, acaricia. Tan lejano de aquel gesto: ¡me la pagarás! El perdón es otra cosa.  Exactamente como en la oración que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro, cuando decimos: «Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo» (Mt 6,12). Las deudas son nuestros pecados ante Dios, y nuestros deudores son aquellos que nosotros debemos perdonar.

Cada uno de nosotros podría ser ese siervo de la parábola que tiene que pagar una gran deuda, pero es tan grande que jamás podría lograrlo. También nosotros, cuando en el confesionario nos ponemos de rodillas ante el sacerdote, repetimos simplemente el mismo gesto del siervo. Decimos: «Señor, ten paciencia conmigo». ¿Han pensado alguna vez en la paciencia de Dios? Tiene paciencia.  En efecto, sabemos bien que estamos llenos de defectos y recaemos frecuentemente en los mismos pecados. Sin embargo, Dios no se cansa de ofrecer siempre su perdón cada vez que se lo pedimos. Es un perdón pleno, total, con el que nos da la certeza de que, aun cuando podemos recaer en los mismos pecados, Él tiene piedad de nosotros y no deja de amarnos. Como el rey de la parábola, Dios se apiada, prueba un sentimiento de piedad junto con el de la ternura: es una expresión para indicar su misericordia para con nosotros. Nuestro Padre se apiada siempre cuando estamos arrepentidos, y nos manda a casa con el corazón tranquilo y sereno, diciéndonos que nos ha liberado y perdonado todo. El perdón de Dios no conoce límites; va más allá de nuestra imaginación y alcanza a quien reconoce, en el íntimo del corazón, haberse equivocado y quiere volver a Él. Dios mira el corazón que pide ser perdonado.

El problema, desgraciadamente, surge cuando nosotros nos ponemos a confrontarnos con nuestro hermano que nos ha hecho una pequeña injusticia. La reacción que hemos escuchado en la parábola es muy expresiva: «Págame lo que me debes» (Mt 18,28). En esta escena encontramos todo el drama de nuestras relaciones humanas. Todo el drama. Cuando nosotros estamos en deuda con los demás, pretendemos la misericordia; en cambio cuando estamos en crédito, invocamos la justicia. Y todos hacemos así, todos. Esta no es la reacción del discípulo de Cristo ni puede ser el estilo de vida de los cristianos. Jesús nos enseña a perdonar, y a hacerlo sin límites: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (v. 22). Así pues, lo que nos propone es el amor del Padre, no nuestra pretensión de justicia. En efecto, limitarnos a lo justo, no nos mostraría como discípulos de Cristo, que han obtenido misericordia a los pies de la cruz sólo en virtud del amor del Hijo de Dios. No olvidemos, las palabras severas con las que se concluye la parábola: «Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano» (v. 35).

Queridos hermanos y hermanas: el perdón del que nos habla San Francisco se ha hecho «cauce» aquí en la Porciúncula, y continúa a «generar paraíso» todavía después de ocho siglos. En este Año Santo de la Misericordia, es todavía más evidente cómo la vía del perdón puede renovar verdaderamente la Iglesia y el mundo. Ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy es una tarea que ninguno de nosotros puede rehuir. Repito: ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy es una tarea que ninguno puede rehuir. El mundo necesita el perdón; demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, porque, incapaces de perdonar, arruinan su propia vida y la de los demás, en lugar de encontrar la alegría de la serenidad y de la paz. Pedimos a San Francisco que interceda por nosotros, para que jamás renunciemos a ser signos humildes de perdón e instrumentos de misericordia. Y podemos orar por esto. Cada uno a su manera.  Invito a los frailes y a los obispos  a ir a los confesionarios – también yo iré-  para estar a disposición del perdón. Hoy nos hará bien recibirlo, aquí, juntos. Que el Señor nos dé la gracia de decir aquella palabra que el Padre no nos deja terminar de decir, aquella que dijo el hijo pródigo:  “Padre he pecado con…”   le tapó la boca y lo abrazó.  Nosotros comenzaremos a decir y Él nos tapará la boca y nos vestirá. “ Pero Padre, tengo miedo de hacer lo mismo mañana”. ¡Vuelve! El Padre siempre está mirando hacia el camino. Mira en espera que regrese el hijo pródigo y todos nosotros lo somos. Que el Señor nos dé esta gracia.

(Raúl Cabrera, Radio Vaticano)

 

Audio+Texto: Durante el Ángelus, Papa Francisco profundizó sobre el encuentro final con Dios: “Estén preparados”

Durante el Ángelus, Papa Francisco profundizó sobre el encuentro final con Dios: “Estén preparados”

Francisco explica el valor de la limosna como obra de misericordia, siguiendo la lógica del amor y de Dios. – OSS_ROM

 

(RV).- Antes de la oración del Ángelus del primer domingo del mes de agosto, Papa Francisco ante miles de fieles que le acompañaron en la Plaza de San Pedro, profundizó en las diferentes imágenes del Evangelio del día, en las que Jesús habla del comportamiento a seguir en vista al encuentro final con Dios.

Francisco explicó el valor de la limosna como obra de misericordia, siguiendo la lógica del amor y de Dios. Y en este sentido incidió en tres parábolas del Evangelio de Lucas que son: los siervos que esperan fielmente la vuelta de su señor, “una vigilia de espera laboriosa, que anuncia el día luminoso de la eternidad”; la llegada imprevisible del ladrón, y Francisco lo relaciona con el hecho de estar siempre atentos, preparados, porque “El discípulo es aquel que espera al Señor y a su Reino”. Finalmente la tercera parábola es la actitud del administrador de una casa después de que el señor se haya ido y se aprovecha de su autoridad con los demás. Una escena, explica el Obispo de Roma, que se ve diariamente en nuestra vida con “maldades cotidianas que nacen de la idea de comportarse como señores en la vida de los demás”.

“Que la Virgen María nos ayude a no ser personas y comunidades conformistas con el presente, o peor aún nostálgicas del pasado, sino dirigidas hacia el futuro de Dios, hacia el encuentro con Él, nuestra vida y nuestra esperanza”.

Palabras del Papa: 

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el pasaje del Evangelio de hoy (Lc 12, 32-48), Jesús habla a sus discípulos del comportamiento a seguir en vista al encuentro final con Él, y explica cómo la espera de este encuentro debe impulsar a una vida rica de obras buenas. Entre otras cosas dice “Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla” (v.33). Es una invitación a dar valor a la limosna como obra de misericordia, a no poner confianza en los bienes efímeros, a usar las cosas sin apego al egoísmo, pero según la lógica de Dios, la lógica de la atención a los demás, la lógica del amor. Nosotros podemos ser muy dependientes del dinero, tener muchas cosas, pero al final no podemos llevárnoslas con nosotros. Recuerden que “el sudario no tiene bolsillos”.

La enseñanza de Jesús continúa con tres breves parábolas sobre el tema de la vigilancia.

La primera es la parábola de los hombres que esperan en la noche el regreso de su señor.  Esto es importante: la vigilancia, estar atentos, el ser vigilantes en la vida. “¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!” (v.37): es la alegría de atender con fe al Señor, del estar preparados en una actitud de servicio. Se hace presente cada día, llama a la puerta de nuestro corazón. Y será beato quien le abra, porque tendrá una gran recompensa: es más el Señor mismo se hará siervo de sus siervos- es una bonita recompensa- en el gran banquete de su Reino pasará Él mismo a servirles. Con esta parábola, ambientada de noche, Jesús presenta la vida como una vigilia de espera laboriosa, que anuncia el día luminoso de la eternidad. Para poder participar se necesita estar preparados, despiertos y comprometidos en el servicio a los demás, en la consolante perspectiva que “desde allí”, no seremos nosotros los que sirvamos a Dios, sino que será Él mismo quien nos acogerá en su mesa. Pensándolo bien, esto sucede hoy, cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo.

La segunda parábola tiene como imagen la llegada imprevisible del ladrón. Este hecho exige una vigilancia; es más Jesús exhorta: “Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada” (v.40). El discípulo es aquel que espera al Señor y a su Reino. El Evangelio aclara esta perspectiva con la tercera parábola: el administrador de una casa después de la partida del señor. En la primera imagen, el administrador sigue fielmente sus deberes y recibe su recompensa. En la segunda imagen, el administrador abusa de su autoridad y golpea a los siervos, por ello, al regreso imprevisto del señor, será castigado. Esta escena describe una situación que sucede frecuentemente también en nuestros días: tantas injusticias, violencias y maldades cotidianas que nacen de la idea de comportarse como señores en la vida de los demás. Tenemos un solo señor a quien no le gusta hacerse llamar “señor” sino Padre”. Todos nosotros somos siervos, pecadores e hijos: Él es el único Padre.

Jesús nos recuerda hoy que la espera de la bienaventuranza eterna no nos dispensa del compromiso de hacer más justo y más habitable el mundo. Es más, justamente nuestra esperanza de poseer el Reino en la eternidad nos empuja a trabajar para mejorar las condiciones de la vida terrena, especialmente de los hermanos más débiles. Que la Virgen María nos ayude a no ser personas y comunidades conformistas con el presente, o peor aún nostálgicas del pasado, sino dirigidas hacia el futuro de Dios, hacia el encuentro con Él, nuestra vida y nuestra esperanza”.

(Mónica Zorita- RV)

Acumulen un tesoro inagotable en el cielo, pide Jesús en el Evangelio

Acumulen un tesoro inagotable en el cielo, pide Jesús en el Evangelio

“Acumulen tesoros en el cielo… Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón” Jesús – RV

06/08/2016 14:30

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

 

“No temas, pequeño rebaño porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino”, dice Jesús al inicio del Evangelio de este Domingo. “No temas”, es el saludo más común de Dios en la Biblia. Y allí, entre aquellos a los que Jesús hablaba había gente paralizada por el miedo, como ahora. Y Jesús viene a liberarnos. Jesús de Nazaret que ofreciendo su vida en la cruz y levantándose vivo de entre los muertos al tercer día, nos da la prueba de que es el Hijo de Dios, nos dice que no tenemos que tener miedo porque Dios es también Padre nuestro y quiere darnos el Reino.

Y si nos preguntamos ¿por qué vos y yo tenemos miedo?, en seguida vemos que nos atemoriza la violencia viendo tantas víctimas inocentes del resentimiento y el odio. Pero también tenemos mucho miedo de que nos falten las cosas para estar tranquilos y ser felices y por eso acumulamos. Sí, acumulamos sobre toda cosas materiales. Y los ricos son los que más miedo tienen de que les roben las cosas que al final se herrumbran o se apolillan.

Por eso, si bien no tenemos que temer porque el Padre de Jesús es también Padre nuestro, este Padre nos da un trabajo, que también es una prueba. Jesús nos dice: “Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados… Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor…”.

El mundo necesita el perdón, demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, denunció el Papa en Asís

El mundo necesita el perdón, demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, denunció el Papa en Asís

“Es evidente cómo el camino del perdón puede renovar verdaderamente la Iglesia y el mundo.” Francisco – AFP

REFLEXIONE EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

 

Desde la Porciúncula, la fuente misma de perdón que hace 800 años Francisco de Asís abrió con la “Perdonanza de Asís”, el Papa proclamó el 4 de agosto de 2016: “Nuestro Padre se apiada siempre cuando estamos arrepentidos… El perdón de Dios no conoce límites; va más allá de nuestra imaginación y alcanza a quien reconoce, en el íntimo del corazón, haberse equivocado y quiere volver a Él”.

Francisco Papa dijo esto con los pies en la tierra, afirmó que resulta muy difícil perdonar al hermano que nos hace una injusticia. Aquí está desgraciadamente “todo el drama de las relaciones humanas”, porque todos exigimos justicia.

El Papa -antes de sentarse en el confesionario de la Porciúncula para dar el perdón de Dios, como un buen cura-, dijo que “Jesús nos enseña a perdonar, y a hacerlo sin límites”. Y recordando a san Francisco y su Perdonanza, concluyó rotundamente que “en este Año Santo de la Misericordia, es todavía más evidente cómo el camino del perdón puede renovar verdaderamente la Iglesia y el mundo” y pidió a todos ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy, como una que ninguno de nosotros puede rehuir, porque “el mundo necesita el perdón; demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, porque, incapaces de perdonar, arruinan su propia vida y la de los demás, en lugar de encontrar la alegría de la serenidad y de la paz”.@jesuitaGuillo

Importancia de la imagen milagrosa de la Virgen de Jasna Góra

Importancia de la imagen milagrosa de la Virgen de Jasna Góra

El santuario de Jasna Góra surge sobre una pequeña colina, de donde deriva su nombre, “Monte Claro”. – AFP

 

(RV).-  En Częstochowa, al sur de Polonia, surge el importante Santuario de Jasna Góra. Cada año rezan ante el famoso icono de la Virgen Negra, más de cuatro millones de fieles. Gracias a la comunidad de los monjes paulinos que aquí viven, los peregrinos reciben toda la atención necesaria.

En efecto, este santuario está ligado a la fundación de la Orden de San Pablo Primer Eremita de los monjes paulinos, que custodian y veneran el icono de la Virgen, cuya realización se atribuye al Evangelista San Lucas, aunque los estudios realizados sobre esta tabla indican que es posterior. Independientemente de su origen, hace ya 600 años que esta representación del busto de la Virgen con el niño Jesús en brazos se encuentra en esta nación.

El santuario de Jasna Góra surge sobre una pequeña colina, de donde deriva su nombre, “Monte Claro”, que permite divisar desde lejos su alto campanario. A lo largo y ancho de cinco hectáreas, posee  un parque que lo rodea y una explanada para las grandes manifestaciones. El monasterio consta de dos edificios cuadrados de los siglos XV y XVII unidos por un largo brazo del siglo XVII, que alberga a los sacerdotes peregrinos y al antiguo arsenal.

El Padre General de la Orden de los Monjes Paulinos, Arnold Chrabkowski, nos habla de la importancia de la imagen milagrosa de la Virgen María, que precisamente por esta razón es el lugar elegido para dar gracias por el 1.050 aniversario del Bautismo de Polonia:

Desde Częstochowa, María Fernanda Bernasconi – RV.

Audio – Reflexiones en Fronteras: El “hagan lío” de Francisco a los jóvenes, es un llamado a sacudir las estructuras para cambiarlas según el espíritu del Evangelio

El “hagan lío” de Francisco a los jóvenes, es un llamado a sacudir las estructuras para cambiarlas según el espíritu del Evangelio

Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera. Quiero que la Iglesia salga a la calle. Francisco

26/07/2016 18:44

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

 

“¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá adentro va a haber lío, va a haber. Que acá en Río va a haber lío, va a haber. Pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera… Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos”, expresó el Papa en el 2013, en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, en una reunión informal con jóvenes argentinos.
Entiendo que el famoso “hagan lío” de Francisco, es un llamado a sacudirse las cosas que impiden salir de sí, de la auto referencialidad para ir al otro. Y sacudir, importunar las estructuras caducas, esclerotizadas y corruptas, para cambiarlas según el espíritu del Evangelio de Jesús. El obispo de Roma dijo en la misma ocasión: “Las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir; si no salen se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG. Que me perdonen los Obispos y los curas, si algunos después le arman lío a ustedes, pero… Es el consejo. Y gracias por lo que puedan hacer”. ¿Qué pensás y sentís sobre esta invitación de Francisco? @jesuitaGuillo

Audio – Reflexiones En Fronteras: ¡Alentemos a los jóvenes y escuchemos a los ancianos! lo ha dicho Francisco, no sólo en las Jornadas Mundiales de la Juventud

¡Alentemos a los jóvenes y escuchemos a los ancianos! lo ha dicho Francisco, no sólo en las Jornadas Mundiales de la Juventud

La comunión de los jóvenes con los ancianos es una clave del pontificado de Francisco – RV

25/07/2016 16:53

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

 

Ya en el vuelo de ida a la Jornada Mundial de la Juventud 2013, el Papa habló de los ancianos. Porque para Francisco no se puede ir adelante si los jóvenes no se unen a los ancianos en su lucha. Dijo que los jóvenes son el futuro de un pueblo. Pero no sólo ellos, “también el otro extremo de la vida, los ancianos, son el futuro de un pueblo. Un pueblo tiene futuro si va adelante con los dos con la fuerza de los jóvenes y con los ancianos, porque ellos son los que aportan la sabiduría de la vida”.

En la JMJ 2013, de Río de Janeiro, el Obispo de Roma tocó también el tema en el encuentro informal con los argentinos: “Cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes. No se dejen excluir y que no excluyan a los ancianos.”

Y en el Convenio diocesano de Roma sobre la familia insistió, sobre lo mismo que después escribió a los argentinos en el Bicentenario de la independencia: los jóvenes realizan el sueño de los ancianos. “Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes –dijo-, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que -inspirados en esos mismos sueños-, corran hacia adelante con la creatividad de la profecía”. La comunión de los jóvenes con los ancianos es una clave en el pontificado de Francisco. @jesuitaGuillo

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